Editorial28 Ago, 2026

Por qué el arte contemporáneo español le ha dado la espalda a la España vaciada (y Zamora demuestra que se equivocan)

Por qué el arte contemporáneo español le ha dado la espalda a la España vaciada (y Zamora demuestra que se equivocan)

Llevo treinta años haciendo lo mismo: abrir cada mañana una galería de arte contemporáneo en una ciudad de sesenta mil habitantes, colgar en sus paredes obra de nivel nacional, y escuchar de vez en cuando la misma condescendencia disfrazada de cumplido: "qué bien que hagáis esto... aquí, en Zamora". Ese "aquí" lleva implícita una frase que nadie se atreve a terminar: aquí, donde en teoría no debería pasar nada interesante.

Plaza Mayor de Zamora, ciudad donde se encuentra la Galería Espacio 36

Plaza Mayor de Zamora.

Lo digo sin rodeos porque ya no tengo edad ni paciencia para la hipocresía del mundo del arte español: el circuito oficial —ferias, prensa especializada, comisarios de postín— ha decidido que el arte contemporáneo de verdad ocurre entre Madrid y Barcelona, y que todo lo demás es folclore, turismo cultural o, en el mejor de los casos, "una sorpresa". Llevamos años hablando de la España vaciada como si fuera solo un problema demográfico, y se nos olvida que también es un problema de mirada: un territorio se vacía de gente, pero antes se vacía de atención.

ARCO no es el mapa del arte español, es solo su escaparate más caro

Cada febrero, Madrid organiza ARCO y, durante una semana, toda España habla de arte contemporáneo como si el resto del año no existiera. Se llenan las páginas de cultura de fotos de galeristas con copa en mano, se anuncian ventas millonarias, y al día siguiente todo vuelve a la normalidad: para la mayoría de los medios, el arte contemporáneo español vuelve a no existir hasta el febrero siguiente. Nadie manda a un redactor a Zamora, a Palencia o a Soria a preguntar qué se está exponiendo. No hace falta: ya han decidido de antemano que la respuesta es "nada".

Y sin embargo, a menos de una hora de aquí tenemos el MUSAC, un museo de arte contemporáneo de primer nivel en León, con más de mil seiscientas obras en su colección y dos décadas de trayectoria. Existe. La infraestructura cultural de Castilla y León no es el problema. El problema es que, fuera de estas fronteras, casi nadie la mira dos veces y, dentro de ellas, muchos hemos terminado asumiendo esa mirada ajena como si fuera un diagnóstico justo.

Interior de la galería de arte contemporáneo Espacio 36 en Zamora

Treinta años, quinientas exposiciones y la misma pregunta absurda

Espacio 36 es una galería de arte contemporáneo en Zamora, en pleno corazón de Castilla y León, abierta desde 1994. Más de quinientas exposiciones después, hemos colgado en estas paredes a Baltasar Lobo, escultor nacido en Cerecinos de Campos (Zamora) y Premio Nacional de Artes Plásticas, que tuvo que marcharse a París para que alguien en España se tomara en serio su trabajo. Hemos traído a artistas contemporáneos españoles formados junto a Antonio López, premiados en certámenes nacionales, que exponen en Madrid, en Nueva York, en Singapur... y también aquí. La pregunta que deberíamos hacernos no es "¿cómo es posible que en Zamora haya arte de calidad?", sino "¿por qué seguimos dando por hecho que no debería haberlo?".

Esa pregunta incomoda porque señala directamente a quienes deciden qué es relevante: comisarios, críticos, redacciones de cultura, instituciones que reparten subvenciones. Casi todos ellos viven, trabajan y opinan desde el mismo puñado de barrios de las mismas dos ciudades. Es lógico que su mapa del arte contemporáneo español termine pareciéndose sospechosamente al mapa de su agenda social.

Público visitando una inauguración en Espacio 36, galería de arte en Zamora

El coleccionismo tampoco entiende de código postal

Otro mito que convendría enterrar: que el coleccionismo de arte serio solo existe en las grandes capitales. Falso. Llevo tres décadas vendiendo obra a coleccionistas particulares y a empresas que decidieron que su primera pieza de arte contemporáneo no tenía por qué esperar a que se mudaran a Madrid. Comprar arte contemporáneo en España no debería depender del código postal en el que uno haya nacido, y sin embargo el discurso dominante trata el interior del país, como mucho, como un lugar bonito donde retirarse a mirar cuadros ajenos, nunca como un lugar donde comprarlos o producirlos.

No pedimos que nos den las gracias. Pedimos que nos miren

No escribo esto para pedir subvenciones ni compasión. Espacio 36 sigue abierto, sigue vendiendo, sigue trayendo artistas de fuera y sigue exportando a los de aquí. Lo escribo porque estoy cansado de la narrativa de la España vaciada contada siempre en pasado, como una nostalgia bonita para documentales, y nunca en presente, como un lugar donde de verdad está pasando algo. Una galería de arte en Zamora no necesita que Madrid le dé permiso para tener una escena de arte contemporáneo seria. La tiene desde hace treinta años. Lo que necesita es que alguien, por una vez, se moleste en venir a verla con sus propios ojos.

Empiecen, si quieren, por la exposición que tenemos ahora mismo en sala. Y si después de verla siguen pensando que el arte contemporáneo de calidad no sale de Madrid, al menos ya no podrán decir que nadie les avisó.

Ángel Almeida

Galerista · Espacio 36

Escrito por Ángel Almeida

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